Cierre Cambio Nelson 22Feb2017

Escrito por AhorristaPromedio 24-02-2017 en depósitos. Comentarios (0)

Queda demostrado una vez más, que tanto el Uruguayo como el ser humano en general, no tienen memoria. Esta afirmación puede agravarse más aún, ya que la mayoría de esta gente tiene memoria selectiva. 

Para los casos como los de Cambio Nelson, se llamaría memoria eclipsada, ya que la persona sabe que hay algo raro, pero al haber una recompensa mayor al final del tramo, no le da importancia a la alarma que puede llegar a sonarle en la cabeza. Para poder entenderlo vamos a retrotraernos un poco en la historia.

Yéndonos muy atrás en el tiempo, a los años 20 del siglo pasado, un italiano llamado Carlo Ponzi fue el creador de este tipo de fraudes. Debería darse por entendido que si no fue un Rioplatense, tenía que ser un italiano. 

La pirámide Ponzi consiste en 4 simples pasos:

I) el primero y más difícil es la recolección de capital inicial, ya que debo convencer a inversores de que poseo cierta habilidad de administrar dinero para otorgarles un retorno interesante. 

II) Una vez alcanzada esa recolección de capital, le devuelvo a los inversores iniciales "intereses" que dieron sus fondos, y les comento lo bien que van "nuestras inversiones". Esto hace de carnada para seguir recolectando capital tanto de los mismos inversores, como nuevas de víctimas. Para aclarar, el "administrador" de los fondos, no hace más que devolver parte del capital inicial que los mismos inversores le dieron.

III) Esta bola de nieve sigue creciendo, mientras que al "administrador" le crece tanto el capital como los intereses a distribuir.

IV) Esto se acaba cuando los inversores empiezan a solicitar la devolución parcial o total del capital, y los fondos que tiene el administrador no alcanzan para cubrir los retiros. Como decía un jefe mio, "cuando baja la marea, se ve quién está nadando desnudo".

De estos fraudes conocemos varios: el propio Carlo Ponzi, Bernie Madoff que pasó de ser Gurú de los fondos de inversión al ladrón más rico puesto tras las rejas; en Uruguay, el Banco de Montevideo, y más recientemente el gerente financiero de la arrocera Saman.

Se ha visto que entre el paso 2 y paso 4, el "administrador" de los fondos ha hecho cualquier barbaridad para recuperar el capital que se gastó, por ejemplo en lujos: inversiones especulativas de alto riesgo, inversiones con derivados, e incluso timbearse la guita en el Casino.

Cambio Nelson tenía dos banderas ROJAS que decían "no le des la plata a este tipo":

a) Cuando por depósitos te ofrecen un interés que está muy por encima del mercado, como lo era un 12%, te está diciendo entre líneas que "estoy desesperado porque me traigas plata". Es como que te vendan un auto de alta gama por USD 15,000... Algo malo TIENE que tener. Con Banco Montevideo pasó que en un momento te llamaban para enviar tus depósitos a "Islas Cayman" y te ofrecían 2% más de interés... Si querías hacer un retiro, te ofrecían más aún. Esto es por excelencia una alarma de que el banco está desesperado por dinero.

b) Regulación del Banco Central del Uruguay. Yo entiendo qué está apto para hacer cada uno de los "jugadores" del mercado financiero en Uruguay, porque estoy en el rubro. Probablemente si hubiese estudiado Medicina, Arquitectura, o Jardinería, estaría en la misma situación que la mayoría de las personas. Una Casa de Cambio NO puede recibir depósitos. 

El error de la gente que le dieron sus ahorros a este tránfuga, es no preguntar. Es por esto que existen profesionales, y no tanto, que tienen idea de lo que paga el mercado, de lo que puede hacer o no una entidad financiera como "Empresas de Servicios Financieros", "Casas de Cambio", "Agentes de Valores", entre otros. Este señor que ya está fugado y supuestamente en Miami, así como los empleados que ofrecían este servicio en carácter de cómplice, tienen que ser castigados por el fraude que hicieron.

Esto no quita la culpa que tienen los damnificados por no informarse. Repito, yo que estoy en el rubro, le pongo algo de culpa por "dejarse" engañar. Dejaron que los intereses del 12% eclipsara su memoria reciente, y les ganó la soberbia y la avaricia.